Símbolo Egipcio Ajet

Los símbolos egipcios no solamente tenían una connotación fantástica, algunos de ellos como el Ajet hacían alusión a otras cuestiones, como por ejemplo la naturaleza.

Este jeroglífico hace representación específicamente al horizonte y al momento en que el sol nace sobre él; es decir, el Ajet es una manera de hacer referencia al amanecer y a la puesta de sol que se produce de manera diaria.

Su traducción es “Montaña con el sol naciente” y se usaba como una manera simbólica de mencionar el horizonte, lugar de suma importancia para el encuentro de dioses y difuntos.

Ajet aparece la mayoría de las veces custodiado por dos leones que le dan la espalda y que personifican el dios Aker, deidad del mundo inferior.

Son estos animales símbolo además, del ayer y del presente, así como de los horizontes del oriente y occidente del mismo inframundo.

De acuerdo a esto, el Ajet también era un símbolo que servía para referirse a la creación de todo y al renacimiento de los seres humanos en una nueva vida.

También representaba la pradera, manifestada en forma de diosa vaca debido a su carácter maternal.

Era venerado incluso desde el Reino Antiguo, extendiendo su importancia a lo largo de toda la historia faraónica que hasta ahora se conoce.

Significado de Ajet

Es encontrado en los textos de las pirámides, justamente en las antecámaras y se ha traducido como “El lugar de convertirse en Aj”; lo que significa que hace referencia al sitio donde un rey que ha muerto se transforma y renace en forma de un sol naciente sobre el horizonte.

Un lugar donde se ha encontrado este símbolo es en la Gran Pirámide Guiza, acompañando el nombre del Faraón Ajenatón y de una ciudad que él mismo construyó. Se cree que también era un símbolo que identificaba el horizonte de las pirámides durante su construcción.